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7 de febrero de 2010

Nothing


Si ya es difícil expresar tus ideas, imagínate lo que es estructurarlas y adornarlas para que sean leídas y, porque no, interesantes. Últimamente no tuve mucho tiempo para eso y es que la inspiración, divina como dicen, no viene siempre. Además, son tantos los temas que rondan en mi cabeza y tan pocas las veces que puedo plasmarlos que nunca me siento con ganas de hacerlo. Pero, bueno, por algo hay que empezar; la verdad es que, sin querer, escribí más de lo que pensaba así que lo dejaré por hoy y, es que, mañana será otro día ^^.

Btw, no sé donde he metido mi libro favorito y, bah, lo necesito *sigh*. Mientras tanto, empecé a leer un comic que me pasó un amigo. De momento está muy bien, hay muy pocos números publicados, y es una historia cuanto más interesante. Se llama Sweet Tooth ^^. Si quereis más información sobre este comic, darle aquí :)

2 de febrero de 2010

El poder de las palabras


Es increíble la capacidad que tiene el ser humano para influir sobre otros. No sólo lo puede hacer mediante el uso de la fuerza, sino también mediante las palabras. Y es que el lenguaje, como el afamado escritor, sobre cuestiones postcoloniales, Ngugi Wa Thiong'o dice, es más que un simple medio de comunicación, es aquello que nos ayuda a crear esa percepción del mundo con la que crecemos, además de alojar los principios morales por los cuales vivimos nuestra vida.

Sí, el lenguaje, según este empleado, puede modificar nuestras creencias y valores; pero, pienso, que no sólo el uso de las palabras es aquel que influye en nuestros cambios sino también el tipo de personas que lo empleen. Es decir, hay personas que están más capacitadas para modificar ese mensaje y, así, emplearlo en beneficio propio. Sé que es muy teórico pero, en realidad, la práctica es muy sencilla: imaginemos a una persona que siempre afirme que tiene los principios muy claros, que sus decisiones son las más firmes que se puedan encontrar y, además, que sus opiniones son siempre las mismas pues no varía sus argumentos y afirmaciones con facilidad. Lo que ocurre entonces es que una persona, una persona capaz de modificar el lenguaje, de utilizarlo en beneficio propio, aparece y, poco a poco, con sus argumentos hace que esa persona de "principios" cambie su modo de ver las cosas, cambie sus costumbres e, incluso, cambie su personalidad.

Desgraciadamente, esto siempre ha ocurrido. Siempre va a haber alguien que influya, para bien o para mal, sobre los demás pero, sobre todo, siempre va a haber alguien tan débil de mente, tan vacío de personalidad que se aferrará a esa persona con todas sus fuerzas, que cerrando los ojos se dejará guiar, como un pastor guía a su rebaño. Esto hace que te preguntes como puede haber gente que se dedique a criticar a otros solamente por pertenecer a una de estas "modas" urbanas o simplemente por el modo de vida que llevan, cuando ellas son las primeras que no tienen una opinión fija sobre las cosas, que tan pronto cambien sus pensamientos cuando son mejores aceptados dentro de su grupo social.

Sí, es lamentable, pero, desgraciadamente, no se puede cambiar el mundo.

1 de febrero de 2010

Once upon a time...

Estudiar me agota. Son tantos los conceptos que hay que memorizar y asimilar para desarrollar después que, a veces, no sé dónde tengo la cabeza. Por esta razón, aunque tenga poco tiempo, me gusta evadirme en mi adorado mundo de la lectura; y es que una buena lectura hace que te relajes y explores mundos que nunca creíste conocer ^^. Muchos son los libros que he leído últimamente y, por ello, pasaría muchas horas escribiendo opiniones personales de cada uno de ellos. Por eso, he pensado que, de vez en cuando, iré escribiendo críticas y opiniones a esos libros que han obtenido mi atención durante un tiempo determinado. Así es como hoy empezaré con uno de mis libros favoritos: La ladrona de libros.

Escrito por Markus Zusak, autor australiano famoso por, además de esta, su otra novela "I am the messenger", la historia transcurre en la Alemania nazi. Narrada desde la perspectiva de la misma Muerte, el libro nos presenta las vivencias de una joven de nueve años, llamada Liesel Mimenger, que, tras perder a sus padres, es adoptada por la familia alemana Hubermann. La narración de la novela, de fácil lectura, y la manera de entrelazar los detalles de la historia hacen de este libro, en mi opinión, una obra maestra que no quiera dejarse de leer en ningún instante.

La verdad es que hace dos años que la leí y, aunque no recuerdo ciertos aspectos de la misma, no he podido olvidarme del sentimiento que despertó en mí, haciéndome consciente y envolviéndome en una situación que, por suerte, no he conocido de primera mano. A medida que la novela se desarrollaba, aunque no adivinaba muy bien como podría finalizar, no quería llegar al final del libro, no quería que se terminase porque esa historia, tan detallada y emotiva, no se merecía ser jamás dejada. Finalmente, la novela termina con un triste final que ni mucho menos hace que decaiga la calidad del libro. Es una de esas novelas que merece la pena leer.

Aquí os dejo un pequeño extracto de la novela:

Había una vez un hombre bajito y extraño que decidió tres cosas importantes acerca de su vida:
1. Que se haría la raya del pelo en el lado contrario a todos los demás.
2. Que se dejaría un pequeño y extraño bigote.
3. Que un día dominaría el mundo.

El joven deambuló mucho tiempo, pensando, planeando y calculando exactamente, cómo someter al mundo. Entonces, un día se le ocurrió el plan perfecto. Había visto a una madre paseando con su hijo. En cierto momento, la madre regañó al pequeño hasta que, al final, este se echó a llorar. Al cabo de un rato, la madre le habló con cariño, y el niño se calmó e incluso sonrió.
El joven corrió hacia la madre y la abrazó.
-¡Palabras!
Sonrió de oreja a oreja.
-¿Qué?
Pero el hombre no contestó. Ya se había ido.

Sí, el Führer decidió que sometería al mundo con palabras. Nunca dispararé un arma, fantaseaba, no tendré que hacerlo. Sin embargo, no era un temerario. Concedámosle eso al menos. Su primera plan de ataque consistió en plantar las palabras en su tierra natal, allí donde le fuera posible
Las plantó día y noche y las cultivó.
Las vio crecer hasta que, al final, grandes bosques de palabras cubrieron toda Alemania.. Era una nación de ideas cultivadas en un criadero.

Mientras las palabras crecían, nuestro joven Führer también plantó semillas para que brotaran símbolos, y estos prendieron tan bien que poco les faltaba para florecer. Había llegado el momento. El Führer estaba preparado.
Invitó a su pueblo al corazón del magnífico bosque, seduciéndolo con las palabras más terribles e inquietantes, recolectadas con cuidado. Y la gente acudió.

Subieron a una cinta transportadora y pasaron por una máquina que en diez minutos les proporcionó toda una vida. Les implantaron palabras. El tiempo dejó de existir, y ahora todos sabían lo único que necesitaban saber. Estaban hipnotizados...

Para más info sobre el autor y la novela cliká aquí.

Todos los derechos reservados a Markus Zusak©

31 de enero de 2010

Las religiones

Desde que se tiene uso de razón, las personas siempre han tenido multitud de enigmas que no han sabido contestar, al menos científicamente. Una de ellas es nuestra presencia en este mundo: cómo hemos sido creados y cómo somos los "únicos" que existimos, al menos, en la Vía Láctea. Así es como un sinfín de explicaciones han salido a respaldar esas cuestiones que tanto nos atormentan y, entre ellas, podemos encontrar el tema de las Religiones.

La gente necesita creer en algo. Estamos tan indefensos, tan solos en un mundo que, a pesar de estar destruyéndolo poco a poco, no comprendemos, que la mera existencia de algo más, de algo que pueda estar ahí apoyándonos y cuidando de nosotros es algo más que creíble. Pero, ¿si verdaderamente existiese un ser supremo, un dios, que nos hubiese creado, que nos hubiese dado unas leyes para regir nuestra vida moral y espiritual; cómo ese dios puede permitir el rumbo que está tomando nuestra planeta, cómo puede permitir las atrocidades que el ser humano está cometiendo entre los que son considerados "sus hermanos"? Sí señores, estamos solos, pero ¿eso nos da derecho a, en nombre de una deidad, cometer salvajadas para incrementar nuestra fe?

El problema no son las religiones sino las personas que trasmiten el mensaje, las personas que propagan la enseñanza de sus dioses en el mundo. Así es como muchas prácticas, digamos, "puras" se han vuelto sectas de las que la gente no puede escapar o, incluso, se hacen nuevas religiones basadas en películas, libros o cómics. Es lamentable ver como, en casi todas, se esconde un motivo económico, algo con lo que ser millonario lavando la cabeza de la gente, algo con lo que se perpea el mensaje de, a lo que todavía, llamamos fe.

Me asusto al pensar en todo lo que somos capaces de hacer por dinero. Me asusta ver como la gente se mueve con los ojos vendados por senderos que son trazados por gente con poder. Es lamentable ver como hay gente que se aprovecha de las debilidades propias del ser humano, como hay gente que ofrece la salvación a una vida de "pecado", cuando la vida no tendría que ser vista así. Nuestra existencia en este mundo es fugaz y, por eso, debemos aprovecharla, debemos dejar esa pequeña huella que demuestre que existimos y que fuimos parte de este mundo. Pero, como he dicho anteriormente, las personas necesitamos creer en algo.

30 de enero de 2010

Mentiras

Desde que somos pequeños, vivimos rodeados de mentiras. Mucha gente suele decir que la primera de ellas es la familia, pues no la escogemos y rara vez es lo que deseamos; sin embargo, yo me aventuro a decir que una gran mentira, que siempre nos acompaña, son los amigos: promesas que nunca se llegan a cumplir, traiciones cuando menos te lo esperas, abandonos inesperados...

Hasta que no maduras no te das cuenta de todas estas cosas a las que, cuando eres pequeño, no les das importancia. Pero, como dije, los años pasan y éstos te ayudan a reflexionar, te ayudan a ser más fuerte y a no ceder ante malas compañías. Te ayudan a darte cuenta de que las relaciones entre la gente más que ayudar, perjudican. Hoy en día vivimos en una sociedad de ignorantes y egoístas, gente que sólo busca su propio beneficio sin pararse si quiera a pensar lo que pueda llegar a sentir la gente con la que convive, gente que, hasta que no sufre en sus propias carnes los efectos de sus actividades, no levanta la voz y protesta. Es lamentable como ahora los derechos de las personas son pisoteados sin miramientos y como esa situación se permite día tras día. Es lamentable ver como en esta sociedad vale más ser una persona mala, sin miramientos por las demás, que una persona de buen corazón; al fin y al cabo si eres bueno, la sociedad te come.

Así, con la poca abundancia de gente buena que hay, es lógico pensar que la mayoría de las relaciones que se tienen actualmente son ficticias. Pocos son los verdaderos amigos, y aquellos que pueden estar en tu lista de buenas amistades pueden volverse unos hijos de puta de un día para otro. No se pueden confiar en las personas, no se puede abrir totalmente a nadie, pues, por cualquier motivo, algo que es tuyo totalmente, se puede volver de dominio público al cabo de unos segundos. Aún así, sigo pensando que siempre existirá esa persona en la que puedes confiar y que nunca te defraudará. Quizás el término de "alma gemela" no se refiera a esa persona a la que amarás por siempre el resto de tu vida sino a aquella que estará contigo, en lo bueno y en la malo, el resto de tu vida.

Es verdad, el mito del "amor de tu vida". Otra mentira. Sí existirá, llegará y compartirás con él/ella todo pero no en forma de príncipe ni te recogerá en un caballo blanco con crines tan hermosas que reflejan la luz del sol. No todo es un "happily ever after", siempre habrá discusiones, desacuerdos, cosas sin sentido, cosas que, por mucho que lo trates, nunca lo vas a entender. Y, por supuesto, rupturas. Siempre han existido y siempre existirán, y eso, es una parte que suelen omitir en muchos cuentos, algo con lo que una niña jamás ha logrado concebir y, que cuando le ocurre, cree que su mundo se ha roto, que su vida se ha acabado para siempre desde el momento en que él se fue. Es una de las consecuencias de esas mentiras que nos rodean: nunca se comprenderá el alcance que pueden tener. Nunca comprenderemos como algo que parece una minucia, tiene peores resultados de lo que nos imaginamos. De esta manera, surgen más dificultades, surgen modas y actitudes difíciles de lograr que desaparezcan; en realidad, surgen las verdades y, con ellas, la depresión para lograr aceptarlas, pues, a veces, la realidad es tan cruda que se suele ignorarla, olvidarla, dejarla de lado para así poder vivir cómodamente en esa mentira tan elaborada que la sociedad trae consigo.

~ Bienvenidos.